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La Vida Victoriosa en Cristo

Aplicando la parábola del sembrador a nuestra capacidad de comprensión.

Veamos cómo se relacionan los diferentes tipos de terreno con nuestra capacidad de entender y retener lo que nos transmiten:
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Tabla de contenido

La conocida parábola de Jesús sobre el sembrador que arroja semillas en distintos tipos de tierra (Mateo 13:3-9) nos ofrece una poderosa analogía sobre el proceso que ocurre en nuestra mente cuando recibimos nueva información o enseñanzas.

Las ideas y conceptos que escuchamos por primera vez son como semillas plantadas en el campo de nuestra consciencia. Pero no toda la tierra de nuestra mente está igualmente preparada para cultivar esas semillas de comprensión.

Veamos cómo se relacionan los diferentes tipos de terreno con nuestra capacidad de entender y retener lo que nos transmiten:

La tierra dura.

Cuando el terreno está duro y compacto, las semillas no pueden penetrar y quedan expuestas para que las coman los pájaros. Del mismo modo, si nuestra mente está cerrada, distraída o aburrida cuando recibimos nueva información, las ideas nunca echarán raíces y se olvidarán rápidamente. No prestamos suficiente atención y no dejamos espacio para comprender.

La tierra pedregosa.

Las semillas que caen entre piedras pueden germinar un poco, pero les falta profundidad para crecer fuertes. Similarmente, a veces pensamos que entendimos algo, pero en realidad nuestra comprensión es superficial porque no nos tomamos el tiempo de reflexionar con profundidad. No dejamos que las ideas se arraiguen bien en nosotros.

La tierra con espinos.

Cuando hay demasiadas malas hierbas y espinos, las buenas semillas se ven ahogadas. Igualmente, si permitimos que nuestras preocupaciones, problemas y malos hábitos dominen nuestra mente, nos será muy difícil procesar y asimilar cualquier conocimiento nuevo. Estas distracciones obstaculizan nuestro crecimiento.

La buena tierra.

Un terreno fértil, suelto y bien cuidado recibe las semillas cálidamente para que germinen y den fruto. Así también, cuando estamos verdaderamente abiertos a escuchar, ponemos atención plena, y dedicamos tiempo a analizar y aplicar las ideas, lograremos una comprensión profunda y duradera.

Conclusiones:

La parábola nos recuerda la importancia de preparar la tierra de nuestra mente. Debemos despejar distracciones, enfocarnos en las enseñanzas claves, hacer preguntas, relacionar conceptos nuevos con lo que ya sabemos, y tomar acción basada en nuestro nuevo entendimiento. Solo así podremos recibir el mensaje completo de lo que se nos comunica y beneficiarnos de su sabiduría.

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