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Cómo desarrollar una mentalidad de generosidad según la Biblia.

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Tabla de contenido

Introducción:

La generosidad es la clave para una mentalidad de abundancia basada en los principios bíblicos. Cultivar un corazón y un estilo de vida generosos, a la manera de Dios, puede transformar nuestra visión sobre el dinero y las finanzas. La mentalidad de abundancia o escasez es clave para nuestras vidas.

La Biblia presenta a Dios como un Dios de abundancia que desea bendecir a sus hijos. Cultivar una mentalidad de abundancia basada en las Escrituras puede cambiar nuestra forma de ver la vida, el trabajo y las finanzas. Veamos qué dice la Biblia para crecer en dadivosidad y benevolencia.

Entender la magnánima generosidad de Dios.

La Biblia está repleta de ejemplos de la espléndida liberalidad y munificencia de Dios para con sus hijos. Desde la creación que Dios llamó «buena en gran manera» (Génesis 1:31), hasta los incontables relatos de abastecimiento providencial y milagroso a lo largo del Antiguo y Nuevo Testamento. Dios no solo tiene la capacidad de abundantemente, sino también el deseo de otorgar buenos dones en sobreabundancia a sus hijos (Santiago 1:17).

La Biblia habla en muchos pasajes sobre la generosidad inagotable de Dios al proveer (Salmos 23:5). Debemos confiar en su provisión abundante. La Biblia está llena de ejemplos de la abundante provisión y bendición de Dios para sus hijos. Desde la creación misma que Dios declaró «buena en gran manera» (Génesis 1:31), hasta las incontables historias de milagros y cuidado divino a lo largo del Antiguo y Nuevo Testamento. Dios no solo puede proveer, sino que encuentra placer en dar buenos dones a sus hijos (Santiago 1:17).

Reconocer que Dios es el propietario absoluto de todo.

Aceptar que todo procede de Dios, incluyendo nuestras habilidades y posesiones, nos emancipa de la avaricia y el apego malsano a las cosas materiales. Nos recuerda que solo somos administradores transitorios de los recursos que Dios benevolentemente pone bajo nuestro cuidado (1 Crónicas 29:14). Esto combate la mentalidad de escasez y codicia.

Agradecer con júbilo por lo que ya tenemos.

La gratitud es una de las tácticas más poderosas para la prosperidad, porque neutraliza el espíritu de queja, insatisfacción e ingratitud que engendra penuria. Cuando aprendemos a agradecer con regocijo a Dios por lo que ya tenemos, sea poco o abundante, atraemos sus bendiciones desbordantes a nuestra vida (1 Tesalonicenses 5:18).

Vivir con desprendimiento y benevolencia.

Entregar y sembrar dadivosamente debe formar parte del estilo de vida del cristiano, imitando la munificencia de Dios. Quien da caritativamente de los escasos recursos que posee, paradójicamente cosechará la divina provisión a manos llenas (Lucas 6:38). Dar nos enfoca menos en nosotros mismos y más en remediar necesidades ajenas.

Pensar en términos de posibilidades ilimitadas.

Dios realiza lo imposible, por lo tanto no debemos coartar nuestras expectativas y anhelos solo a aquello que luce factible. Cuando pensamos en grande y ejercitamos nuestra fe, podemos presenciar la obra de prodigios divinos en nuestra cotidianeidad (Lucas 1:37).

Trabajar con esmero y la mejor de las excelencias.

Si bien debemos confiar en Dios, también se nos exhorta fervientemente a trabajar con tesón y la mejor de las destrezas. El trabajo asiduo y competente es digno de abundante remuneración (Proverbios 10:4). Dios hace prosperar al que rinde al máximo los talentos que le ha conferido para trabajar.

Conclusión

Desarrollar una mentalidad bíblica de abundancia requiere regenerar nuestra manera de pensar para alinearla a las magníficas e inefables promesas y principios de las Sagradas Escrituras. Esto nos permitirá transitar una vida exuberante de opulencia que glorifique

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