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¿Cómo la comunidad cristiana se congregaba según Hechos?

Uno de los aspectos más reveladores que relata Hechos es cómo la iglesia se congregaban regularmente para fortalecer su comunidad cristiana.
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Tabla de contenido

Introducción.

El fascinante libro bíblico de Hechos narra las décadas fundacionales del cristianismo primitivo, describiendo el surgimiento y rápida expansión de la iglesia cristiana luego de la muerte y resurrección de Jesús.

Uno de los aspectos más reveladores que relata Hechos es cómo aquellos primeros seguidores de Jesús se congregaban regularmente para fortalecer su comunidad cristiana, expresar su fervorosa adoración y proclamar el evangelio con audacia. Analicemos algunos ejemplos que nos muestran su devoción y dinamismo:

Devoción y comunión diaria de la comunidad cristiana.

Inmediatamente después del poderoso derramamiento del Espíritu Santo sobre los creyentes en el día de Pentecostés, la iglesia primitiva comenzó a congregarse diariamente. Hechos 2:42-47 describe que se dedicaban continuamente a cuatro actividades principales: la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraternal entre los hermanos, partir el pan (las comidas) juntos y las oraciones.

Eran tiempos de intenso fervor espiritual y devoción, donde compartían sus vidas en una auténtica comunidad cristiana, partían el pan con alegría y sencillez de corazón, alababan a Dios espontáneamente en sus reuniones y disfrutaban del favor de todo el pueblo. Claramente, la comunión diaria entre hermanos era una prioridad para fortalecer su identidad como iglesia de Cristo.

Evangelización valiente por la comunidad cristiana.

A pesar de la creciente oposición y amenazas de las autoridades judías, ese temor no detuvo a los miembros de la iglesia primitiva de salir y predicar abiertamente acerca de Jesucristo. Hechos 5:42 registra que “no cesaban todos los días de enseñar y anunciar el evangelio de Cristo Jesús, en el templo y por las casas”.

Cuando estallaban episodios intensos de persecución, como el arresto de Pedro y Juan narrado en Hechos 4, la respuesta de la comunidad cristiana era reunirse para orar fervientemente y pedir valor. El resultado era que luego salían a hablar la Palabra de Dios con denuedo, y Dios confirmaba su predicación con señales y prodigios.

Su compromiso evangelizador era inquebrantable, y su comunidad los fortalecía en los momentos de prueba.

Estableciendo iglesias locales arraigadas en la comunidad.

A medida que el mensaje del evangelio se expandía más allá de Jerusalén gracias al arduo trabajo misionero, el apóstol Pablo y otros líderes clave comenzaron a establecer comunidades organizadas de creyentes en cada ciudad importante visitada.

Hechos 14:21-23 describe este proceso, cómo Pablo y Bernabé constituían iglesias y designaban ancianos en cada ciudad, commitiéndolos al Señor en oración y ayuno. Así fueron surgiendo iglesias locales bien organizadas y pastoreadas por presbíteros en lugares clave como Éfeso, Corinto, Tesalónica y Roma.

Pablo y otros luego escribían cartas apostólicas a estas iglesias para exhortarlas, corregirlas y edificar su fe y comunidad cristiana. Las epístolas del Nuevo Testamento surgieron en este contexto.

Reunión de adoración el primer día de la semana.

Para el año 60 DC aproximadamente, según aparece en pasajes como Hechos 20:7, ya se había establecido la costumbre entre los cristianos primitivos de reunirse el primer día de la semana, para adorar.

En estas reuniones de adoración participaban en la cena del Señor o Santa Comunión, cantaban himnos, oraban juntos, escuchaban atentamente la predicación bíblica “hasta el amanecer” y compartían una comida fraternal para robustecer su comunión.

Estas asambleas fueron vitales para mantener la vida comunitaria, la formación espiritual y la adoración conjunta entre las primeras iglesias fundadas por los apóstoles y sus discípulos, permitiendo que el evangelio echara raíces en los nuevos contextos.

Conclusión.

En conclusión, a través del libro de Hechos vemos cómo la iglesia primitiva se congregaba con devoción, valentía evangelizadora, estructuras de liderazgo, y regularidad para fortalecer su comunidad cristiana y expresar su fervorosa adoración a Dios. El registro bíblico preserva estos aspectos para enseñarnos cómo ser una iglesia dinámica y fiel.

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